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jueves, 9 de mayo de 2013

Chancho va

Ensamble Chancho a Cuerda no se viene con chiquitas y, después de sacar su segundo disco en 2012, encara varios proyectos desde una propuesta que integra y dialoga con distintas visiones artísticas. 


Txt. Paloma Portnoy


“Nosotros hacemos música popular contemporánea: elegimos el repertorio, hacemos los arreglos e interpretamos la música entendiendo que tiene que ver con la sensibilidad de nosotros hoy, viviendo aquí en Buenos Aires” sostiene Nahuel Carfi, piano y voz del septeto integrado por Julián Galay (bajo eléctrico), Agustín Lumerman (percusión), Lautaro Matute (guitarra y voz), Nicolás Rallis (guitarra y voz), Joaquín Chibán (violín) y Manuel Rodríguez Riva (clarinetes). 

Se juntaron en 2006 y después de pasar por muchos escenarios, dos simples (La Chancha, los 20 y la máquina de hacer chorizos en 2006 y Bocetos en 2007) y dos cds (Contrastes en 2010 y Subversiones en 2012), sigue siendo difícil encasillar su trabajo dentro de los géneros tradicionales. El Ensamble Chancho a Cuerda, compuesto por músicos entre 20 y 35 años formados académicamente, toca música propia y ajena, instrumental y cantada, escrita e improvisada: una propuesta ecléctica que no para de investigar. 

¿Cómo fue el proceso creativo en los discos del Ensamble? 

Julián Galay: se generó en la experiencia de laburar juntos. Los siete trabajamos e influímos en la composición y los arreglos, usamos todas las formas que tenemos a nuestra disposición. Trabajamos bastante con la improvisación como material: el primer disco tiene improvisaciones libres y dirigidas, y en el último aparece pero más sutilmente, dentro de una composición. Sigue estando a la hora de tocar y también cuando se generan los temas. 

Nahuel Carfi: Hay mucho trabajo sobre la masa caliente en el ensayo y después con la cabeza un poco más fría escuchar qué fue lo que pasó y tomar decisiones sobre qué temas van a ir al disco. 

¿Cuáles son los criterios para elegir el repertorio? 

JG: Lo primero es la música, lo que nos mueve, nos emociona, lo que reconocemos que nos gusta y nos representa. También hay una pata ideológica porque importa de quién es la composición. Importa si un amigo escribió la pieza especialmente, si es del cantautor uruguayo Lazaroff o si es de un compositor mexicano de principios de siglo XX. Nos interesa poder mezclar esa música que supuestamente es clásica contemporánea con lo que hace la cantautora chilena Violeta Parra, por ejemplo. 

NC: En el segundo disco hacemos todas composiciones de otros. Hubo una decisión de pedir composiciones a amigos compositores y también la iniciativa de algunos de nosotros de decir “che, voy a hacer un arreglo de tal cosa, les parece?”. 

Lautaro Matute: esta propuesta implica no elegir específicamente por un estilo sino poder abrir y aportar a los arreglos desde la música que cada uno hace. 

¿Qué proyectos tienen para este año? 

NC: estamos armando el repertorio para un tercer disco y encarando una misión de colaboración con otras propuestas artísticas para ver qué surge de esas creaciones colectivas más grandes. Por ahora tocamos el 22 de junio con Ciruelo en la Bisagra y estamos armando algo con la Orquesta de Cuerdas Elvino Vardaro para agosto. Otro proyecto son las giras, estuvimos en el festival “Jazz a la calle” en Uruguay y a partir de esa muy buena experiencia se nos abrió el juego y la cabeza para mandar nuestra propuesta a varios festivales. 

JG: otra de las ramas del Ensamble es la música audiovisual, de cortometrajes y películas, vamos a estar en el Festival de Animación Cartón. Otra pata empezó en febrero con la Escuela Chancho a Cuerda, talleres que damos dentro del marco estético e ideológico del Ensamble. También tenemos la radio Chancho a Cuerda que por ahora es una página donde hay 24hs de música que a nosotros nos gusta y nos parece lindo difundir, y el programa de radio “Cuando los Chanchos Vuelan” en FM La Tribu donde podemos charlar con músicos y artistas. 

¿Cómo ven la escena artística donde interactúan todas estas propuestas? 

NC: las palabras que aparecen son “economía colaborativa” y “economía creativa”: los artistas juntos, a partir de la colaboración y de compartir las estructuras, logramos hacer producciones mucho más grandes y de mayor alcance. El Ensamble es parte de una escena artística que está sucediendo desde hace mucho y que hoy está para encarar nuevos desafíos y nuevas colaboraciones. Si bien todavía falta la infraestructura para aguantar esta cantidad de proyectos, hay un clima esperanzador. Estamos con las orejas abiertas para ver qué está pasando y de qué manera nosotros también somos parte aportando y participando. 

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